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Actualidad Económica

La creciente relevancia de las finanzas sostenibles

DEUSTO BUSINESS SCHOOL | 18/03/2024

Fernando Gómez-Bezares. Catedrático de Finanzas en Deusto Business School.


¿Es mi empresa sostenible?, ¿está mi actividad encuadrada en un sector sostenible?, y si no es así ¿puede irse acercando hacia la sostenibilidad?, ¿el esfuerzo por ser sostenible hará a mi empresa menos competitiva? Pero, si es insostenible no tendrá futuro… Son cuestiones que los empresarios responsables se plantean desde hace tiempo, y que cada vez más resultan temas ineludibles en cualquier actividad. La sostenibilidad es hoy un constructo imprescindible. Trataré de contestar a dos preguntas fundamentales sobre la sostenibilidad: primero ¿en qué consiste?, y segundo ¿es rentable para la empresa?

¿En qué consisten las finanzas corporativas sostenibles?

Una empresa para ser sostenible tiene que atender en mi opinión a tres aspectos básicos: ser financieramente sostenible, ser socialmente sostenible y ser medioambientalmente sostenible. El primer aspecto se refiere a mantener los equilibrios financieros básicos para que la empresa pueda seguir funcionando, por el segundo debe satisfacer las justas aspiraciones de sus participes sociales o stakeholders, mientras que el tercero se refiere al respeto al medioambiente. Es interconectando estos tres aspectos como entendemos las finanzas corporativas sostenibles.

Así una empresa sostenible deberá cuidar el medioambiente, tanto en sus procesos como en sus productos, esto lo tenemos muy asumido; pero también deberá desarrollar políticas sociales para lograr una satisfacción razonable de sus partícipes sociales: trabajadores, clientes, proveedores, comunidad donde se ubica… De la misma manera deberá cumplir sus compromisos financieros, mantener un crecimiento razonable o conservar una estructura de balance sana.

La sostenibilidad implica a toda la sociedad: tenemos que ser sostenibles en nuestro hogar, en nuestro ocio, y también en nuestro trabajo. Aquí me centro en la responsabilidad de las empresas en este campo. Las empresas deben ser sostenibles por razones éticas de responsabilidad ante la sociedad, pero también porque las autoridades políticas y la propia sociedad se lo exigen cada vez más. Hay una normativa creciente que obliga a las empresas a un comportamiento más acorde con la idea de desarrollo sostenible, pero es que, además, los clientes, los empleados, los inversores y el conjunto de la sociedad escrutan cada vez más la sostenibilidad de las empresas, haciendo que no seguir políticas de sostenibilidad haga a la empresa insostenible a largo plazo.

¿Es rentable ser sostenible?

Al principio, el ejecutar políticas sostenibles, puede resultar oneroso para la empresa al tener que invertir en procesos menos contaminantes, o utilizar recursos para aumentar la satisfacción de clientes y trabajadores; también deberá ser respetuosa con la sociedad que le rodea y ser transparente, informando de sus actividades, además deberá estudiar el impacto de sus operaciones en las generaciones venideras o ser prudente en sus planteamientos financieros.

Hay numerosos estudios que justifican que las empresas sostenibles serán más rentables y menos arriesgadas en el largo plazo, lo que se traduce en una mayor performance financiera. En efecto, es esperable que tales empresas tengan trabajadores más motivados, clientes más fidelizados y sean más apreciadas por la sociedad. También deberán ser más innovadoras o más eficientes en la utilización de los recursos. De esta manera podrán mejorar su rentabilidad, atrayendo a clientes o trabajadores identificados con sus políticas sociales o medioambientales y encontrando la complicidad de sus partícipes sociales para superar una crisis. Todo esto debe traducirse en mayor rentabilidad y menor riesgo a largo plazo.

Llegaríamos así a un WIN-WIN: la sostenibilidad es buena para la empresa y buena para la sociedad.

Numerosas contrastaciones empíricas confirman estas ideas; y aunque también hay algunas que las ponen en duda, creo que es lícito afirmar que las empresas sostenibles pueden ser tan o más rentables que las empresas convencionales. Esto lo podemos ver en los datos que se reflejan en la figura (donde aparecen los resultados de un trabajo que realicé con mis colegas Wojciech y Justyna Przychodzen en el que se comparan rentabilidades mensuales de una cartera sostenible con las del conjunto del índice FTSE 350): las empresas sostenibles caen menos en las caídas y suben más alto en las subidas.


Fuente: Gómez-Bezares, Przychodzen y Przychodzen, 2016, Sustainability, vol. 8, nº 3: 276, págs. 1-22

La importancia de la transparencia

Nuestra sociedad está cada vez más identificada con la sostenibilidad: políticos, líderes de opinión o educadores apoyan mayoritariamente la sostenibilidad. También desde las Naciones Unidas se apuesta por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, o el papa Francisco escribió en 2015 Laudato si' y en 2023 Laudate Deum apoyando estas ideas. Las autoridades públicas están desarrollando abundante normativa a favor de la sostenibilidad, siendo la más novedosa la relacionada con la sostenibilidad medioambiental: vehículos menos contaminantes, eficiencia energética, menos combustibles fósiles…

Pero además la sociedad apuesta por la sostenibilidad: no aceptamos productos que se fabriquen no respetando los derechos humanos, que utilicen más recursos naturales de los imprescindibles o que resulten muy contaminantes. Queremos evolucionar hacia un mundo de bajas emisiones, y nos preocupa cada vez más el cambio climático.

En tales condiciones si las empresas son transparentes en sus informes de sostenibilidad, la sociedad, y los partícipes sociales, las premiarán o castigarán, por lo que estarán especialmente interesadas en cumplir con la sostenibilidad. En este punto es muy importante que tales informes sean adecuadamente verificados para confirmar su veracidad.

Hay también una amplia y creciente legislación en nuestro entorno europeo para garantizar que esa información sea completa y veraz. Estamos avanzando mucho en este campo, y aunque nos queda todavía un largo camino por recorrer, la Unión Europea es líder en estas materias.