Salud

Dormir mal en la mediana edad podría aumentar el riesgo de demencia más adelante

Elisa Leiva

Domingo 14 de enero de 2024

4 minutos

La calidad del sueño importa más que la cantidad para la salud cognitiva

El truco de Harvard para quedarte dormido en menos de un minuto (Bigstock)
Elisa Leiva

Domingo 14 de enero de 2024

4 minutos

Una nueva investigación publicada en Neurology, la revista médico de la Academia Americana de Neurología, sugiere que aquellas personas de entre 30 y 40 años que experimentan interrupciones en el sueño podrían enfrentar un mayor riesgo de problemas de memoria y cognición una década más tarde. No obstante, el estudio no relaciona directamente la calidad del sueño como causa del deterioro cognitivo, sino que muestra una asociación.

Los signos de alzhéimer comienzan a acumularse en el cerebro varias décadas antes de la aparición de los síntomas; por lo que el autor del estudio, Yue Leng, de la Universidad de California en San Francisco, recomienda estudiar la conexión entre el sueño y la cognición en etapas tempranas de la vida, para entender el papel de los problemas de sueño como factor de riesgo en la enfermedad.

"Nuestros hallazgos indican que la calidad, más que la cantidad, del sueño es lo que más importa para la salud cognitiva en la mediana edad", ha añadido el investigador.

 

Una investigación asocia las alteraciones del sueño a mediana edad con futuros problemas de memoria (Bigstock)

Los participantes durmieron una media de seis horas

En el estudio participaron 526 personas con una edad media de 40 años, a las que se les hizo un seguimiento durante 11 años. Los investigadores analizaron la duración y la calidad del sueño de los participantes, que llevaron un monitor de actividad en la muñeca durante tres días consecutivos en dos ocasiones con aproximadamente un año de diferencia para calcular sus medias. Estos datos desverlaron que los participantes durmieron una media de seis horas.

Además, también informaron de sus horas de acostarse y despertarse en un diario de sueño y completaron una encuesta sobre la calidad del sueño con puntuaciones que iban de cero a 21; las puntuaciones más altas indicaban una peor calidad del sueño. Un total de 239 personas, es decir, el 46 por ciento, declararon dormir mal con una puntuación superior a cinco.

Los investigadores también analizaron la fragmentación del sueño, que mide las interrupciones breves y repetitivas del sueño. Observaron tanto el porcentaje de tiempo que pasaban moviéndose como el porcentaje de tiempo que pasaban sin moverse durante un minuto o menos mientras dormían. Tras sumar estos dos porcentajes, los investigadores descubrieron que los participantes tenían una fragmentación media del sueño del 19 por ciento.

De las 175 personas con el sueño más interrumpido, 44 tenían un rendimiento cognitivo deficiente 10 años después, en comparación con 10 de las 176 personas con el sueño menos interrumpido.

Útil para la prevención del alzhéimer

Tras ajustar por edad, sexo, raza y educación, las personas con el sueño más alterado tenían más del doble de probabilidades de tener un rendimiento cognitivo deficiente en comparación con las que tenían el sueño menos alterado. No hubo diferencias en el rendimiento cognitivo en la mediana edad entre el grupo intermedio y el grupo con el sueño menos alterado.

 

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"Se necesitan más investigaciones para evaluar la relación entre las alteraciones del sueño y la cognición en las distintas etapas de la vida y para identificar si existen periodos críticos de la vida en los que el sueño está más fuertemente asociado con la cognición", ha asegurado Leng.

"Futuros estudios podrían abrir nuevas oportunidades para la prevención de la enfermedad de Alzheimer en etapas posteriores de la vida", añade la investigadora.

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